Después de 24 años, Humberto Salazar vuelve a casa para recibir una despedida digna
En el municipio de El Agrado, familiares, amigos y vecinos se reunieron para acompañar el regreso del cuerpo de Humberto Salazar Sánchez, quien había sido reportado como desaparecido desde el año 2002 en cercanías del municipio de Milán. La comunidad rodeó a su familia mientras sostenían el cofre y recorrían las calles del pueblo en un acto de homenaje y memoria por su vida.
La investigación humanitaria y extrajudicial adelantada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas permitió establecer que Humberto había sido hallado sin vida en septiembre de 2002 en un camino del corregimiento Mateguadua, jurisdicción de Milán. En ese momento, miembros de la misma comunidad decidieron sepultarlo en el cementerio rural del lugar.
El equipo de la Unidad de Búsqueda en Huila asumió el caso en 2021, luego de que la familia presentara formalmente su solicitud dentro del Plan de Búsqueda Caquetá Centro. A partir de ese momento se inició la ruta de investigación humanitaria para esclarecer lo sucedido.

De acuerdo con Vanessa Fernández, investigadora humanitaria del equipo Caquetá de la Unidad de Búsqueda, la información entregada por personas que hicieron parte de grupos armados no estatales, junto con el apoyo de la comunidad, permitió ubicar el sitio de interés. Gracias a ello, en octubre de 2023 el equipo forense logró la recuperación del cuerpo y posteriormente avanzó en su identificación con el respaldo del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
“Es importante reconocer todo el avance que tenía la familia en cuanto a documentación de lo sucedido con él. Esto fue clave para poder desarrollar la ruta de investigación humanitaria. El trabajo con aportantes de información fue muy valioso porque junto a ellos pudimos contrastar relatos y adelantar las visitas para localizar el cuerpo del señor Humberto”, explicó Fernández.
Humberto era comerciante y recorría con frecuencia distintos departamentos cercanos al Huila. Ese tránsito constante lo expuso ante grupos armados no estatales que operaban en la región, quienes lo consideraron una amenaza para el control territorial.
Según recuerda su hija, Yésica Salazar Peña, su ausencia se hizo evidente rápidamente. Humberto había llamado para avisar que regresaría, pero los días pasaron sin tener noticias suyas. Fue entonces cuando su esposa emprendió una búsqueda incansable por Milán y otros municipios del Caquetá donde él era conocido.

Hoy Yésica tiene 37 años, la misma edad que tenía su padre cuando desapareció. Desde los 12 años heredó junto a sus hermanos la tarea de buscarlo. “Para mí significa esperanza, nunca rendirse para que esa persona que uno quiere y ha desaparecido regrese a donde pertenece. Mi papi era un hombre muy familiar, de campo, siempre amable con todos. De mi mami recuerdo su fortaleza para seguir tocando puertas a pesar del cansancio”, expresó.
Tras casi 24 años de espera, la familia Salazar pudo despedir a su padre, esposo y hermano. Familiares y amigos se reunieron en la casa, la iglesia y el cementerio de El Agrado para acompañar una ceremonia solemne llena de silencios, abrazos y memoria.
El acompañamiento de la organización FUNIPSI, la Alcaldía Municipal, la Personería y el equipo de la Unidad de Búsqueda en Huila permitió que la familia viviera un cierre digno.
“La realización de esta entrega genera mucha satisfacción por el trabajo que realizamos desde la Unidad de Búsqueda. Nos da más fuerza para continuar con la labor de encontrar a las cientos de personas que siguen desaparecidas”, agregó la investigadora Fernández.
Actualmente, la Unidad de Búsqueda en los departamentos de Caquetá y Huila tiene registro de 6.430 personas dadas por desaparecidas. Para avanzar en esta misión humanitaria, extrajudicial, confidencial y neutral, es fundamental que las familias continúen presentando sus solicitudes de búsqueda.
